Seguimos aprovechando las herramientas que nos brinda la tecnología para generar debate y acercar las opiniones de expertos, esta vez con el foco puesto en las posibilidades de desarrollo económico del medio rural. Todos nuestros tertulianos coinciden en la necesidad de seguir apostando por impulsar el tejido socioeconómico de los pequeños núcleos, diversificar, mejorar conexiones y calidad de vida. Y es que la brecha entre rural y urbano aún es una realidad que necesita de una decidida apuesta de las instituciones, y de mucho apoyo público para estrecharse. Una ayuda como la que la Unión Europea presta a través de la PAC.
José Rodríguez, ingeniero agrícola y medioambiental, hace énfasis en el fenómeno de la despoblación y el abandono. Y es que, indudablemente, «para que existan posibilidades de promoción y desarrollo económico debe haber gente». En ese sentido, este experto en la realidad rural destaca la necesidad de impulsar el asentamiento de empresas en los territorios rurales mediante programas y planes que funcionen como el eje dinamizador imprescindible para asentar población. “Donde hay personas y trabajo, el resto viene solo, pero para ello hay que invertir en redes de infraestructuras, telecomunicaciones, servicios, salud…».
El papel de la ciudadanía es un elemento a tener en cuenta a la hora de avanzar en esa dirección. Y es que la supervivencia de las explotaciones agroganaderas y del tejido económico vinculado al medio rural depende en gran medida del apoyo externo. «Hay que solidarizarse con un medio rural que necesita de fuertes cambios estructurales y que requiere una conciencia ciudadana para apoyarlo. Y es responsabilidad de todos nosotros brindarle ese apoyo como consumidores”, indica este ingeniero. Que también comenta que «no hay que olvidarse de que ante el estado de alarma por la COVID-19, el gobierno declaró que había que garantizar el abastecimiento alimentario, declarando la producción agraria como actividad esencial. Los agricultores son esenciales, y es triste que tenga que venir algo invisible como un virus a recordárnoslo”.
También Javier Barreiro comparte la idea de que las administraciones deben fomentar programas o proyectos que favorezcan el desarrollo rural; «no sólo permitiendo mejorar la calidad de vida de la gente que vive en él, sino contribuyendo a garantizar oportunidades de participación en la vida económica, social y cultural, sin tener que abandonar los pueblos ni desplazarse. Hace falta un modelo que incluya medidas decididas enfocadas a mejorar el bienestar de las personas que habitan en el rural y, sobre todo, que se minimicen las diferencias existentes entre lo rural y lo urbano”.
Tal y como apunta este licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, en el medio rural está dándose un auge de pequeñas nuevas empresas, sobre todo impulsadas por jóvenes emprendedores que vuelven al rural después de haber estudiado fuera. Sin embargo, es necesario tener en cuenta los handicaps que estas iniciativas empresariales enfrentan. «La capacidad de competir de una empresa asentada en el rural es limitada; por eso es indispensable impulsar más ayudas públicas y facilidades, sobre todo para los que están empezando desde cero. Aún así, tengo esperanza en la economía rural; a pesar de las carencias del medio, hacen las cestas con los mimbres que tienen, pues la creatividad de las personas del rural está por encima de todo”.
También Miguel Acuña concuerda en lo relativo a la necesidad de fomentar el asentamiento de la población. Así como en la necesidad de estrategias que impulsen la coordinación entre las administraciones públicas y que impulsen nuevas políticas transversales más específicas y adaptadas a la singularidad de cada territorio.
Tal y como destaca este licenciado en Biología, especialista en ayudas relacionadas con el medio ambiente, existen fondos europeos gestionados a nivel estatal como el FEAGA y el FEADER, entre cuyos objetivos está garantizar un nivel de vida adecuado a los agricultores, un nivel de precios razonable a los consumidores, o contribuir financieramente a aplicar los Programas de Desarrollo rural a nivel de cada comunidad autónoma.
Intensificar el cuidado del medio ambiente, la acción por el clima y cumplir con los objetivos climáticos y ambientales son, precisamente algunos de los principales objetivos de la nueva PAC. Y sin duda ese enfoque puede suponer una oportunidad en cuanto a la puesta en marcha de nuevas iniciativas emprendedoras. “El desarrollo rural tiene que ir enfocado en ideas de negocio que vayan en esta línea, para así poder emprender alguna iniciativa de autoocupación recurriendo a este tipo de ayudas”.
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