Dinamizar y diversificar la economía, crear oportunidades de empleo e impulsar la calidad de vida mediante la ampliación de servicios son aspectos fundamentales para frenar el fenómeno de la España vaciada del que tanto se escucha hablar últimamente. Y para conseguirlo, el turismo rural puede ser una herramienta clave.
La despoblación supone un serio problema que no para de agravarse con el tiempo. El modelo socioeconómico y las actividades tradicionalmente ligadas al campo no bastan para garantizar el futuro de unos territorios que necesitan de un plus: para atraer visitantes, generar riqueza y fijar población. Así lo entiende Félix Porto, abogado y ex alcalde de Muxía. Que considera que es necesario «buscar nuevas iniciativas que atraigan gente al rural, pero sobre todo que impliquen una creación de empleo”.
El turismo rural sin duda tiene la capacidad de actuar como un importante dinamizador local y contribuir a poner en valor los recursos locales, la riqueza patrimonial y natural o la gastronomía. «Galicia está plagada de playas, casas rurales y rutas por la naturaleza, pero es necesario gestionar todo eso de manera adecuada, e impulsar nuevas ideas. Que ya las hay, y muchas, sobre todo entre los más jóvenes Pero es necesario darles el respaldo adecuado, ayudarlas con financiación pública para que germinen”. En ese sentido, Porto apunta hacia la PAC, entre uno de sus cuyos objetivos figura precisamente el desarrollo rural. Un desarrollo que se puede conseguir mediante el turismo local, y contando también con el apoyo al sector agroalimentario. “Una ganadería que produce quesos, yogures o mantequilla, puede convertirse en un atractivo». Y es que más allá de la propia riqueza que venga de las ventas de esas producciones; los propios procesos de elaboración, las tradiciones y las maneras de trabajar pueden convertirse en un recurso turístico en si mismo.
Así lo entiende también Óscar Pose, ingeniero técnico agrícola que considera que dentro del concepto turismo rural es posible diversificar y enriquecer la oferta. Por ejemplo vinculando naturaleza y deporte, bienestar, gastronomía o patrimonio e impulsando rutas que pongan el foco en esos aspectos.
«Es necesario impulsar cambios en el turismo rural a través de proyectos de dinamización que sean sostenibles. De lo contrario, en unas cuantas décadas también acabaremos por destruir los recursos del medio rural. Ahora al turismo sostenible se le llama turismo alternativo, pero realmente es el único turismo que tenemos, puesto que ya no hay otra alternativa”, indica. Al tiempo que destaca el hecho de que cualquier cambio o iniciativa debería partir de la propia población local y realizarse contando con las personas que habitan en estas zonas. «La manera de asegurar que cualquier proyecto de dinamización sea exitoso».
También Ramón Pena, trabajador de una agencia de viajes, concuerda al destacar las potencialidades de presente y futuro que ofrece el turismo rural. Este madrileño no tiene dudas acerca del valor añadido que pueden ofrecer actividades complementarias. «Un plus que marca la diferencia y que puede hacer que los viajeros se decidan por un destino en lugar de por otro».
La situación generada a raíz del coronavirus y el estado de alarma también es una realidad que no puede pasarse por alto, pues está directamente relacionada con el turismo, la movilidad y las maneras de disfrutar del ocio. «Las pérdidas económicas son muy altas; pero la situación también puede convertirse en una oportunidad para el medio rural. De hecho, con la situación que estamos viviendo por la pandemia, creo que lo único que podrá salvar el agosto del turismo español este año será el turismo rural” afirma. Visitar pueblos en la montaña o hacer una escapada en plena naturaleza son estupendas alternativas después de meses de encierro; y en un momento en el que mantener la distancia social todavía sigue siendo necesario. “El rural lleva muchos años en el olvido. Se habla de turismo rural, de desarrollo rural. Pero la realidad es que la gente se sigue yendo a las ciudades. Pero con el coronavirus ha cambiado el cuento…como dice el refrán: sólo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena”.
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